El desarrollo incide en las actitudes

¿Forma o desarrolla?, que equivale a preguntar ¿cuece o enriquece?

Las empresas con mejores resultados utilizan más el desarrollo que la formación en comparación con el resto. El motivo el desarrollo incide en las actitudes de la persona, mientras que la formación mejora los conocimientos. ¿Qué es lo que distingue a un profesional con talento, sus actitudes o sus conocimientos?

El desarrollo de las actitudes además tiene otra peculariedad. Se almacena en un lugar de la memoria capaz de soportar mejor el paso del tiempo en comparación con los conocimientos aprendidos.Sólo hace falta pensar en la cantidad ingente de conocimientos que aprendemos a lo largo del tiempo y que luego se nos olvidan. Cuantas cosas aprendí en la Universidad y cuantas cosas se me han olvidado ¿ Y tu ? . La mayoría de las cosas que aprendí tuvieron una fecha de caducidad: el día del examen.
Siempre hay excepciones, claro está , como cuando la asignatura despertó nuestro interés y se alojó en alguna parte de nuestra memoria. Indudablemente ejercitar la memoria es importantísimo, pero si además de aprender conocimientos en la universidad y en la escuela tuviéramos más posibilidades de trabajar en equipo , negociar, enfretarnos al error , en definitiva a aprender actitudes, se anclarían en alguna parte de nuestro cerebro y podriamos recuperarlas en el largo plazo.
Este tipo de enseñanzas , desgraciadamente no es lo que más abunda en la universidad, de ahí que desde la empresa se pida insisistentemente una reforma de los sistemas de estudios y que no siempre parece llevarse a cabo. Por otra parte otra de las diferencias entre el desarrollo y la formación es el núcleo del aprendizaje.
Para desarrollar actitudes, se han de “reprogramar” nuestros circuitos, que no es otra cosa más que actuar desde las emociones. Sentimos antes que pensamos. Si se racionalizan los sentimientos se pueden intentar cambiar las conductas. Pero para ello, hay que apoyarse en otro tipo de herramientas para tomar conciencia de lo que no hacemos bien, que otros saben ( o sufren) y de aquello que nosotros estamos ciegos.
 En definitiva , aunque el desarrollo resulta muy rentable, no todas las empresas lo llevan a cabo. Y el motivo es sencillo: se han de emplear técnicas y herramientas de identificación del talento ( cosa que en muchas culturas no acaba de gustar), se ha de hacer una mayor inversión para enviar a un curso formativo clásico y, por otra parte , se ha de eliminar cualquier techo organizativo que impida el desarrollo de los profesionales ( y esto tampoco entusiasma a todo el mundo).