La empresa y la implicación

Hoy ha salido en la revista Euskonews una entrevista que la periodista Maider SILLERO ALFARO me ha hecho.

Os  hago una reproducción de la entrevista , la podeis leer en euskera también si clicas aquí.

“La empresa está necesitada de personas motivadas que se impliquen en el proyecto de empresa”

Maite Villafruela es la Gerente de Detalent, una empresa de servicios profesionales especializados en contribuir a identificar y desarrollar los talentos y capacidades de las personas, los equipos y las organizaciones. Se consideran facilitadores y dinamizadores para conseguir ese desarrollo y su línea de intervención se expresa bajo tres formatos: coaching, talleres de trans-formación y consultoría de recursos humanos. Desde luego, Maite transmite la ilusión por una apuesta en firme de que las cosas se puedan hacer mejor.
En Detalent ayudan no sólo a empresas y grupos de trabajo, sino también a personas individuales ¿Qué tipo de personas acuden?
También hay personas que vienen a título personal, y principalmente suele ser por cuatro motivos: para mejorar ciertas habilidades directivas; porque quieren encontrar trabajo o quieren cambiar de trabajo; porque quieren desarrollar habilidades de comunicación; o porque quieren mejorar la gestión de su tiempo e incluso equilibrar más su vida personal o profesional. Normalmente son personas que han hecho cursos, formaciones sobre el tema que vienen a desarrollar, pero que ven que con esa formación no han conseguido cambios significativos, alguien les ha recomendado el coaching o han oído hablar del coaching y deciden acudir a nosotros.
¿Qué es el coaching exactamente y en qué nos ayuda?
De la misma manera que un preparador físico puede ayudar a mantenerte en forma con una serie de rutinas que son las más adecuadas para ti, un coach puede ayudarte como profesional a desarrollar esa mente, mediante un proceso sistematizado de desarrollo profesional y personal con una serie de reuniones presenciales (habitualmente, de unos 90 minutos) en las que a través de preguntas abiertas y herramientas provoque tu reflexión y cuestionamiento, el descubrimiento de tus prioridades profesionales y personales, la elaboración de una auténtico plan de acción (con metas, objetivos, hitos cada mes, indicadores de cumplimiento) y el seguimiento de tus compromisos, para convertirlos en nuevos hábitos.
Según distintas investigaciones, cuando una persona trata de mejorar por sí misma sin la ayuda de un profesional, lo consigue en menos del 10% de los casos. Todos los sabemos cuando por ejemplo, cada fin de año nos marcamos buenos propósitos que rara vez se consiguen a lo largo del siguiente año. Cuando un individuo lo hace a través de un proceso de coaching serio, riguroso, profesional, realizado por un experto, alcanza los objetivos que desea en más de un 85% de los casos. Es decir, el desarrollo se acelera. En el mundo de hoy reinventarse, desarrollarse es un imperativo.
Muchos directivos están acostumbrados a gestionar negocios, pero no personas. ¿Qué consejo les daría?

Todas las investigaciones de los últimos 30 años, absolutamente todas, revelan que hay una conexión decisiva entre el liderazgo, como conduces a tu gente y a tu equipo, y la mejora del servicio al cliente y los resultados de tu negocio. Lo esencial de la empresa del siglo XXI es el conocimiento que posee: qué sabe hacer y cómo lo sabe hacer. Para ser competitivo, hay que saber gestionar ese conocimiento, un conocimiento que reside en las personas que forman parte de la organización. La empresa está necesitando de personas motivadas que se impliquen en el proyecto de empresa.
Se trata de pasar de una cultura de control y aseguramiento de la gestión por división de tareas y funciones, a una gestión abierta basada en un proyecto compartido entre las personas de la organización. Esto genera formas de gestión y dinámicas internas diferentes a las habituales de los modelos tradicionales. Supone para las organizaciones crear las condiciones organizativas y culturales que permitan el despliegue de las capacidades creativas, relacionales, cognitivas, afectivas… de las personas: personas motivadas por el deseo de pertenecer y desarrollar un determinado proyecto empresarial.
Suena muy bien, pero ¿cómo se hace?
¿Cómo hacerlo?… Uno de los “ingredientes” es el propio gerente, líder de esa empresa. Las organizaciones más duraderas son aquellas que saben desarrollar generaciones de líderes eficaces, líderes que tengan una fuerte conciencia de ellos mismos, que se conozcan mucho, líderes que sepan autogestionar sus emociones, con una fuerte conciencia social y que sepan muy bien gestionar las relaciones. Perfectos nadie somos, lo importante es saber lo que tienes que mejorar, desarrollar para conseguir lo que quieres en tu vida personal y profesional y poner los medios para conseguirlo.
Esos líderes deben construir un proyecto de futuro con su equipo, visión clara y convincente que resulte altamente motivadora; deben hacer pensar más que dar respuestas, deben animar a probar e innovar, deben fomentar la cooperación y tener una clara orientación al cliente lo que hace que por osmosis se contagie a toda la organización. En definitiva, son personas éticas y muy coherentes entre lo que dicen y lo que hacen, lo cual genera confianza.
En el programa eGerentes de ADEGI o en el eDirectivos , tanto en la competencias Desarrollo de personas, la cual imparto, como en la de Liderazgo ayudamos a desarrollar esas competencias a los Gerentes y Directivos, para que estas cosas de las que he hablado se pongan en marcha en su empresa y así puedan ver resultados concretos.
Por su experiencia, ¿considera que en las empresas se trabaja bien en equipo?
Creo que no somos ni eficaces ni eficientes trabajando en equipo. En la mayoría de los casos no existe un objetivo compartido ilusionante, no hay un sueño, un sentido, una visión. Para mejorar esto debemos trabajar en el equipo la comunicación, la confianza y el liderazgo.
Un tema en el que hace hincapié es el de la participación de los trabajadores en las organizaciones. ¿Cuáles son los beneficios para la empresa y cuáles para el trabajador?
En las empresas que se han implantado estos modelos de participación, las personas se sienten más satisfechas, tienen más autonomía, ven que su opinión cuenta lo cual les hace estar más responsabilizados con los resultados de la misma. Si la empresa mejora en rentabilidad, ellos también van a ser participes de esos resultados. Por otra parte, al estar las personas más motivadas, provoca un efecto inmediato sobre la satisfacción de los clientes con todo lo que eso representa, más competitividad y sostenibilidad de la empresa.
El futuro de las organizaciones reside en su capacidad para generar valor de forma sostenida. Por ello, resulta vital para la supervivencia la capacidad de crear y mantener una cultura corporativa y un clima emocional que atraiga y retenga a las personas que aporten valor, que genere confianza y compromiso para que a su vez presten un servicio de calidad que atraiga y fidelice a los clientes. La participación de las personas en la empresa conlleva una participación en la responsabilidad, en la convicción por parte de todos de que estamos en el mismo barco; es un sistema mucho más exigente para todos.

Que una persona motivada trabaja mejor está claro, pero ¿de quién es la responsabilidad de motivar a ese trabajador, del jefe o de uno mismo?

Si esperas que todo te venga dado… vas mal, cada uno debemos ser responsables de nuestra motivación. Cualquier refuerzo a nuestra motivación siempre será bien recibido, a ningún tonto le amarga un dulce… Por lo tanto, si somos jefes de alguien yo reforzaría su motivación al ritmo, con la dosis y el ingrediente que vea que sea necesario para esa persona. Para saber “el elixir” la única forma que conozco es estar mucho tiempo con los miembros de tu equipo para que te conozcan y conocerles, para desarrollarles, para darles autonomía, para exigirles y reconocerles.
¿Hacia dónde va la tendencia a la hora de liderar organizaciones? ¿Pasamos del jefe que impone y no escucha a un jefe que…?
A mí de por sí la palabra “jefe” no me parece la más conveniente para utilizar en las organizaciones, me gusta más líder, responsable… Ya hace tiempo que hemos visto que el “jefe” que no escucha, impone… no tiene futuro en la empresa del siglo XXI, ese tipo de “jefe” provoca que las empresas no sean sostenibles en el tiempo. El buen líder de hoy, responsable de equipo o como le queramos llamar es un buen comunicador, escucha y transmite con pasión, es visionario ya que construye un proyecto ilusionante con su equipo, es transparente, tiene un comportamiento ético y coherente, es decir, coherencia entre sus planteamientos y sus hechos lo que genera confianza y credibilidad.
Trabajo en equipo, liderazgo, motivación, coaching… ¿son modas pasajeras? Todavía hay muchas organizaciones que no creen o que no se atreven a dar el paso…
No es moda pasajera, es sentido común. El ordeno y mando, el trabajar solo, el estar desmotivado, el que te digan cómo se hacen las cosas y no poder salir de ello… ni gusta, ni nunca ha gustado, ni te desarrolla como persona.
Para mí, en el fondo lo que hay es miedo de hacer las cosas diferentes, hoy lo esencial de la empresa del siglo XXI es el conocimiento que posee: hay que saber gestionar ese conocimiento, un conocimiento que reside en las personas que forman parte de la organización y la única forma de aflorarlo es haciendo a todo el mundo más participe y siendo más participe, esto implica a todos mucha más exigencia, implica cambio de conductas en todos, en lo que hacemos y en como lo hacemos. Insisto, en todos.
Dejó su trabajo en una multinacional para emprender su propio negocio. ¿En qué ha merecido dar el paso? ¿Qué satisfacciones personales da?
Cada uno tenemos unos “sueños” en nuestra vida, uno de mis sueños era crear mi propio negocio haciendo lo que me apasiona, para hacer esto me preparé mucho, en esto me ayudo mucho las casi dos décadas que estuve en esa empresa, a parte lo quise hacer y lo pude hacer. Desde que empecé con mi empresa he contribuido y estoy contribuyendo a mejorar personas, equipos y organizaciones de nuestro territorio, sin olvidar que todo ello ha hecho y está haciendo que día a día me desarrollé más como persona y cómo profesional. Me encanta lo que hago y disfruto con ello.
¿Las personas emprendedoras tiene un perfil determinado? ¿Qué se necesita?
Lo primero que yo te diría que tiene que tener un emprendedor es: confianza en sí mismo, esa confianza no viene de la noche a la mañana en tu vida, tu experiencia de vida te lo da o te lo quita; pasión por lo que haces, si no te gusta lo que haces no vas a ser feliz; ser visionario pensar siempre en el hoy y mañana de tu negocio; saber planificar y planificarte para conseguir lo que te propones y como no, saber comunicar para generar confianza en tus clientes.
A la hora de emprender es importante que exista una conexión y una sintonía entre lo que uno siente y hace, que uno desarrolle un negocio con el que se sienta plenamente identificado. La pasión es condición necesaria pero no suficiente. Resultados extraordinarios siempre van precedidos de esfuerzos extraordinarios. Detrás de cualquier logro notable hay mucho trabajo y capacidad de trabajo. También hay que tener paciencia, salvo excepciones, nada que merece la pena se construye de un día para otro. Mi meta como empresaria es alcanzar una vida colmada. Eso supone para mí ser feliz en varios frentes: el profesional, el familiar-afectivo y el de amistad.
Gracias a Maider y a Euskonews por la entrevista.