Entrevista a Teresa Puyol

Transcribo  integramente la entrevista que hizo Koldo Aldaia , de la Fundación Ananta, a mi amiga  del alma, Teresa Puyol, nos conocemos desde hacia veinte años, gracias a Daniel. Aunque la entrevista se la hicieron en  julio del 2010 , sus palabras siguen estando muy vigentes.  Bravo Teresa , como siempre comparto lo que dices.
Teresa Puyol es experta en gestión positiva de stress emocional. En su trabajo de consultora ha sido pionera en la incorporación de técnicas y recursos nuevos, tanto en el ámbito físico, como en el mental y emocional, pero sobre todo es portadora de una gran pasión por ayudar. Su trabajo consiste en “facilitar que otras personas re-descubran su propio camino hacia el amor”.
La conocí en un congreso de educación, “Niños del Tercer Milenio”, recientemente celebrado en Barcelona. Allí hizo alarde de verbo entusiasmado, pero sobre todo de dominio de técnicas de movimiento y expresión grupal. No puso a todos en pie y en pocos minutos creó un bello ambiente de confraternización entre las cientos de personas que abarrotaban la sala. Finalizada la sesión, perseguí a esa pedagoga de permanente sonrisa, con casi dos décadas de trabajo en las empresas a sus espaldas. Al rato ya estábamos en el jardín grabadora en mano.
Teresa es fundadora de “Desenvolupament Humà”, una empresa dedicada desde hace diez años a la formación en el ámbito humano con el objetivo de desarrollar la excelencia personal de profesionales y líderes.
¿Qué es lo que Teresa ha venido a aportar al mundo?
Nací dos veces. Mi madre dice que nací un mes antes, porque ya tenía muchas ganas de hacer cosas en este mundo. Pero después he vuelto a nacer con mi hija Sara, que ha sido mi gran maestra en la vida. Por problemas médicos que surgieron, estuve a punto de morirme en el parto. Descubrí, a partir de entonces, que la vida estaba para algo más que vegetar y ese fue mi segundo nacimiento, el nacimiento a una conciencia, a una pasión por la vida.
Aquello me permitió encontrar mi propósito de vida. Creo que tenemos otras vidas, pero ello no ha de mermar la pasión que hemos de invertir en ésta. Ayudar a los demás a poder encontrar su propio camino interior es el mejor regalo. Eso es lo que hago. Lo importante es despertar desde la conciencia de la responsabilidad personal, desde el querernos a nosotros para poder servir a los demás.
¿En qué consiste más concretamente ese trabajo?
Fundamentalmente en invitar a dejar atrás nuestras falsas identidades para conectar un poco más con nuestra esencia, con nuestra autenticidad y poder enfocar la vida y nuestras relaciones de forma diferentes.
¿Cuál es tu experiencia en el ámbito de la empresa?
Estamos trabajando con muchas empresas. Una y otra vez nos vuelven a llamar. Nos dicen “Queremos más…” Hace unos años eran impensables los cursos de gestión emocional del stress.
Trabajamos con directivos y mandos intermedios y sabemos de las dificultades que afrontan al intentar incentivar y cohesionar a sus equipos. Les han puesto un cartel que dice “Ahora tú eres jefe de…”, pero no les han proporcionado ninguna herramienta a nivel humano para gestionar a las personas. Esta es nuestra contribución, un pequeño cambio de visión en el sentido de que todos nos enriquecemos y todos nos necesitamos.
¿Cómo sueña Teresa la empresa?
Ése es un sueño más utópico. A menudo encontramos en las empresas auténticos “reinos de taifas” en los que cada departamento tiene su propia microgestión, sin coordinación ni comunicación con otros departamentos y sus personas. No hay visión global del sentido de la empresa, no sólo en cuanto a resultados y beneficios, sino tampoco en cuanto a grupo humano. Es preciso alcanzar la visión de que todos son necesarios, desde el portero hasta el director general. Todos forman una misma organización. Es preciso por supuesto abundar en la necesidad de un trato humano de sumo respeto.
La empresa es algo más que beneficios…
Así es. Impacta mucho un directivo que no tiene habilidades comunicativas y sociales, que sólo piensa en clave de beneficios. Provoca un stress particular. Las empresas están excesivamente enfocadas hacia los resultados y se fomenta poco el que las personas expresen sus talentos. Cada quien pone su parte. A menudo hay una presión psicológica desbordada que impacta en el cuerpo físico de los trabajadores. El e-mail y el móvil pueden esclavizarnos aún más.
Son cada vez más necesarios, en las empresas espacios para meditar, para centrarnos, para relajarnos y para gestionar las emociones. Un departamento puede tener una carga de trabajo grande, pero si hay un buen ambiente, aquello sale adelante. Por lo tanto es preciso comunicarse más y comprender que todos somos uno, también en la empresa. Hemos de empezar ya a pensar en ganar menos dinero, en aras de ganar más calidad en el trabajo.
¿En el desarrollo de ese trabajo, cuál es tu aportación como coach o entrenadora?
Amor. Ponemos un espejo para que cada quien observe el tesoro que lleva dentro, lo bello de sí mismo, pero también lo que es susceptible de ser mejorado. Somos acompañantes de procesos de cambio. Trabajamos desde la humildad de saber que nadie es enteramente perfecto, ni enteramente divino. Hacemos un recorrido entre todos para intentar mejorar en nuestras relaciones como compañeros, líderes, maestros, padres… o simplemente como personas.
¿Qué resultados estás viendo?
Para muchos es un antes y un después. Hemos encontrado entornos en los que las personas no se podían ni ver y después del trabajo realizado con ellos, acabar casi como amigos. “Nunca hubiera pensado que el otro fuera así”, era uno de los comentarios tras esas sesiones. Quitarse corazas es muy bello.
Algo está, por lo tanto, cambiando…
La empresa ha de ver y sentir de otra manera y eso cada vez lo interioriza más gente. Evolucionamos por conciencia y por dolor. La crisis nos está ayudando.
Si las circunstancias externas no las podemos cambiar, por lo menos podemos cambiar nosotros. El entorno no nos debe engullir. Podemos vivir en estas circunstancias difíciles.
¿De qué forma te sientes compensada por tu trabajo?
El mayor regalo es sentir el despertar de las personas. Muchas dan ese paso. También las hay que están resistentes, apegadas a sus miedos y no incorporan conciencia en sus acciones, y relaciones. Cada uno tiene sus ritmos.
Se te ve feliz… ¿Dónde abreva todo ese gozo?
En el corazón. Conste, que también tengo momentos muy bonitos de tristeza. La tristeza es lo que nos recoge. Felicidad y tristeza van unidas de la mano.
¿Cómo empezó todo esto?
Siempre he estado buscando nuevos caminos. Siempre he tenido interés de contribuir al mundo. No me he ido al África, pero desde aquí procuro ayudar a los demás a descubrir su potencial. Todo lo que nos ocurre es para aprender.
También desarrollas un trabajo con los padres…
En efecto, algunos padres están un poco perdidos. Hay sentimientos de culpabilidad por no poder atender plenamente a los hijos. Muchos se preguntan cómo enfocar la educación en medio de todo un bombardeo de consumismo, falto de valores éticos… Con la adolescencia a menudo los problemas se agravan. “¿Cómo lo hacemos, cómo lo afrontamos…?”,“Tengo un adolescente en casa y es como un demonio… ¿Qué hago yo…?”
Para ser padre o madre es preciso prepararse…
Es el oficio más hermoso, pero también el más complejo. Los niños no vienen con manual de instrucciones. Además cada uno es diferente. ¿Cómo les acompañamos en su crecimiento para que en verdad sean personas autónomas y responsables? Primero, los padres hemos de crecer en responsabilidad hacia nosotros mismos y hacia nuestras emociones para poder ser un referente para nuestros hijos. No hay duda de que el futuro son nuestros hijos.
¿Qué es eso de la felicidad?
Encontrarse a sí mismo. Lo externo no nos la proporciona. Cada quien ha de encontrar su sentido de vida esté donde esté. La crisis la hemos generado por inconsciencia de muchos años.
¿Un nuevo mundo está llegando?
A veces basta enfocar las cuestiones desde otro punto de vista. Nos damos cuenta de con qué poco podemos conseguir tanto. Cuanto más despertamos, cuanto más conciencia alcanzamos, más responsabilidad adquirimos.
Percibimos en Barcelona una gran eclosión de iniciativas y actividades públicas de orden espiritual…
Hay mucha gente que está trabajando, pero aún hay mucho ego entre los “medio despiertos”. Tenemos un ego un poco grande. Trabajar para servir, no para figurar, he ahí la cuestión. Hay demasiado comerciante de espiritualidad. Está bien tener referentes, pero al fin y al cabo lo fundamental es conectar con nuestra esencia, con nuestra alma. Está bien el acompañamiento inicial, pero después cada quien ha de realizar su propio camino.
La sintergética se cruzó en un momento en tu trayectoria vital, ¿no es así?
Mi camino es descubrir. Hay un paradigma de la sanación que es la sintergética, que es sanación desde el alma, pero encuentro también grandes aportaciones en el budismo y en el cristianismo. En realidad muchas personas que nos encontramos en nuestras vidas diarias pueden ser nuestros maestros.
¿Y lo de gestionar positivamente las emociones…?
La rabia, por ejemplo, nos impregna de energía y de fuerza, es una emoción que nos hace sentirnos implicados, apasionados, que nos hace defendernos, pero ¿cómo podemos acompañar a nuestros hijos para que gestionen en un sentido positivo la rabia desde el respeto, la confianza y la asertividad y no desde la agresividad y el odio? ¿Cómo aprender a ser asertivos?
¿Nos permitimos tristeza?, ¿pero esta energía emocional, que nos hace conectar con nosotros mismos, nos lleva de camino hasta nuestra propia alma?
A la búsqueda del espacio perdido para expresar las emociones…
Cada una de estas emociones nos aporta una vibración diferente. Hemos de encontrar espacios para gestionar positivamente estas emociones y llegar al ser.
¿Qué espacios tenemos para expresar la alegría? ¿Cuándo la damos a conocer?¿Cuándo expresamos las alegrías, cuándo las compartimos? ¿En casa que siempre estamos tan atareados, en la escuela que hemos de mantenernos serios, en la empresa que no toca…? No, en la empresa no toca la segregación de endorfinas de la alegría… (tono de ironía) El reto más grande que tenemos los adultos es conectar con nuestro niño interior, es conectar con esa parte emocional. Para acompañar en la alegría a nuestros jóvenes, hemos de empezar a sonreír nosotros mismos.
¿Objetivo, el despertar emocional?
El despertar emocional es fundamental para conseguir un estado de bienestar holístico, es decir, desde el ámbito mental, emocional y físico. Es fundamental para conseguir paz interior. Por ello se hace tan necesario identificar nuestras emociones, aceptarlas y aprender a gestionarlas positiva y ecológicamente. El despertar nos posibilita relacionarnos y comunicarnos con los demás, con amor, desde la coherencia y honestidad personal.
Koldo Aldai
Fundación Ananta