¿Cuál sería su empresa ideal?

En estas últimas décadas es cuando la palabra coach se ha empezado a utilizar en el ámbito empresarial para designar al profesional que acompaña al cliente, persona que es entrenada, a conseguir resultados extraordinarios .
Respóndete a estas tres preguntas:
1.¿Cuál sería su empresa ideal? Piense en ello.
2.Si tuviera que valorar su empresa del uno al cinco (uno lo más alejado a la situación ideal y cinco la situación ideal)
3.Si no estuviera en el cinco ¿Qué le está faltando para estar en un cinco?
Algunas de las respuestas que me he encontrado al hacer estas preguntas a profesionales, autónomos y propietarios de pymes han sido que se habían dado cuenta que tenían un autoempleo y lo que querían era un negocio, una empresa rentable.
Muchos de ellos tenían la sensación de vivir siempre agobiados, luchando contra el tiempo, la falta de recursos, las ventas insuficientes, intentando que la empresa se mantuviera a flote y pasando mucho tiempo apagando incendios. En lo que casi todos estaban de acuerdo es que se veían como “un hombre orquesta”, tocando todos los instrumentos y apenas lograban una melodía desafinada.
Pérdida de la visión empresarial
Una de las consecuencias que he observado cuando en un negocio los resultados no resultan satisfactorios es que suele ir acompañado de una pérdida de la visión empresarial. Sobre todo en tiempos de crisis, como está ocurriendo, los empresarios empiezan a realizar muchas acciones, a tomar decisiones apresuradamente sin pararse a pensar y sólo para intentar salvar la situación momentánea, sin preocuparse por su visión y, en definitiva, por la razón última por la que crearon la empresa.
¿Se imaginan un barco que navega así, sin rumbo y sujeto a los avatares que van aconteciendo? ¿Cuál sería el futuro de esta travesía? ¿A quién le gustaría estar en este barco? La mayoría de estos empresarios se encuentran solos y se sienten héroes. Entendiendo este héroe como el protagonista que considera que tiene que conseguir sacar este proyecto a delante por sí mismo. En algunos casos, sin permitirse aceptar o pedir ayuda.
Sin embargo, resulta paradójico cuando les pregunto a estos empresarios por su empresa ideal. La mayoría me responden que les gustaría que su empresa siguiera funcionando bien, aun cuando ellos no estén. Me permito pedirles que valoren si este tipo de héroes son eficaces hoy en día en las organizaciones. Me refiero a héroes que no admiten decir no sé, me he equivocado, quizás no lo sepa todo y necesite ayuda.
Contar con un coach ejecutivo
En estos casos, es muy valioso que un empresario pueda contar con un coach ejecutivo. Lo primero, asumiendo necesitar ayuda -clarificar su visión y el objetivo que quiere conseguir- para después definir un plan de acción efectivo que le permita conseguirlo; identificando si existen algunas limitaciones u obstáculos que le estén impidiendo conseguir resultados más efectivos; y preguntándose si puede romper esos paradigmas que pueden estar limitando el crecimiento de su empresa.
Una mayoría de los propietarios de empresas que triunfan son los que se esfuerzan por seguir aprendiendo y se preparan para asumir cambios en su forma de pensar y de hacer las cosas y no dudan en pedir ayuda cuando lo necesitan
Cuando el empresario empieza a pensar de esta nueva forma, se convierte en un gestor más efectivo, que hace que su empresa se desarrolle y sea más rentable, sin tener la necesidad de realizar personalmente todas las funciones que se requieren en el día a día del negocio. Este empresario empieza a pensar de una manera estratégica, levanta el vuelo y toma un rol de negocio más eficiente, para así poder dedicar su tiempo en aquellas áreas que generen un mayor valor a la empresa.
Los coaches ejecutivos acompañamos a los empresarios para que superen las dificultades a las que se enfrentan al dirigir sus negocios y a alcanzar una serie de objetivos muy concretos, logrando que sea el propio empresario quien implemente las acciones con sencillas y prácticas herramientas, de tal forma que en un período determinado de tiempo pueden alcanzar de una forma las metas que se han propuesto.