El Coaching, historia real de Begoña

Acabo de leer este relato de una historia real de coaching de Begoña , me ha encantado, será porque me gusta el coaching y el vino, transcribo su texto.

“Una historia real…

En mis procesos de Coaching, finalizada una etapa, suelo solicitar a mis clientes que me cuenten en su Diario de Emociones como han vivido su evolución.

Lo que leerás a continuación es la respuesta que me llegó…no he cambiado ni una coma, es tan clarificador que sobran las palabras.

El sabor de boca que tengo en este momento, es el de haber elaborado un buen vino, un pedazo de reserva.

Las diferentes fases vividas en esta nuestra primera etapa se asemejan a las de la elaboración de un buen caldo.

* Recolección

He ido recogiendo mis vivencias, al principio abundaban las amargas, con el tiempo se fueron tornando más agradables. Comencé a ser consciente de lo que me estaba ocurriendo, del sendero equivocado por el que andaba. Me di cuenta que necesitaba sol, abono y tiempo, mucho tiempo.

* Estrujado
He exprimido todo lo acontecido, todos mis sentimientos de abatimiento, baja autoestima, falta de liderazgo, desmotivación, tristeza, miedos, ataques de ansiedad, sensación de pérdida, sesiones de coach, auto-análisis.

* Fermentación- Maduración
He ido procesando todo lo obtenido durante la recolección y el estrujado…lo he ido analizando y día a día me he ido desprendiendo de los hollejos, de lo inservible y doloroso. He ido transformando lo negativo en positivo, la tristeza en alegría, los obstáculos desestabilizantes en aparentes obstáculos que me han llevado al enriquecimiento personal y laboral…empecé a ser la Persona que quiero, cada día más segura de mí, vital, alegre, positiva, con ganas de comerme el mundo.
En el proceso de elaboración del vino, está es la fase más importante, la que le da sabor dulzón y delicado, la que determina si un vino es ó no de calidad. Y mi vino empieza a ser de muy calidad.

* Filtrado
He desechado, dejado en el camino muchos aspectos de mi vida laboral y personal que me impedían avanzar. He obtenido una buena mezcla de caldos y me ido oxigenando, lo que ha favorecido mi evolución.

* Prensado
He prensado las partes sólidas, mis obstáculos, mis miedos y los he decantado separando el buen vino del orujo, caldo muy rico y muy fuerte pero que deja resaca. Prefiero tener un día a día más relajado y en el que me sienta plena, feliz a moverme por impulsos, dejarme mover como si mi vida fuera una borrachera continua en la que no soy dueña de ella.

* La crianza
Al igual que el vino, he conseguido desarrollar cualidades gustativas por la vida, liquidez (a las cosas hay que darle su justa importancia, ni más ni menos) y estabilidad. Ayer me comentaste que mi vida es como una noria de emociones, sentimientos y experiencias. Pienso que tienes razón, y seguramente esto es así porque yo soy el motor de la noria, me muevo, cambio de sentido (me retracto), me acelero. Hasta hace unos meses me movía por las actitudes de terceras personas, mis sentimientos, las emociones a flor de piel, debilidades, falta de confianza…pero ahora el ritmo de la noria, lo voy imponiendo yo, comienzo a tener el control de esta noria.

Mi vida siempre fue como la caída por un tobogán, rápida, llena de riesgos…pero que al final, te sube la adrenalina y te quedas con una sensación indescriptible, pero de puta madre, y esto no creo que lo pueda cambiar, porque yo soy así y quizás estoy donde estoy por ser así…pero lo que sí hago ahora es tirarme con salvavidas y rezar antes.

Para culminar esta fase de crianza, la madera cede al vino sus aromas, sus taninos, lo mejora y evita su decadencia. Yo me nutro de mi entorno, las plantas, el sol, los pájaros, las puestas de sol, las sonrisas de los que me rodean, mis compañeros de partido y de trabajo, mi familia, las puertas abiertas que me brinda la vida, la esperanza…

* Embotellado
En esta fase es imprescindible evitar los picados y la alteración del vino (las caídas, los retrocesos). Para eso hay que utilizar materiales de buena calidad, lo que bueno que tiene la vida, los aprendizajes adquiridos, la esperanza, las ganas de enderezar nuestro camino.

Durante esta fase el vino se redondea, se afina, toma cuerpo, forma. Al igual que yo voy tomando la forma de un líder, de una persona capaz de superar obstáculos, de analizar con detenimiento las situaciones, de reconducir mi vida.

Durante estas fases, hay muchas posibilidades de alteraciones en el vino, de obtener de una buena uva, un vino de mala calidad. Pero el buen vinicultor, aprende de sus errores y los minimiza con el paso del tiempo pues aprende a descartar la mala uva, los malos barriles, los malos corchos. Lo mismo me está ocurriendo a mí, empiezo a distinguir lo que me conviene de lo que no me conviene. Algunas veces me equivoco en mis decisiones pues considero que algo es bueno cuando no lo es tanto y he errado al dejar aparcadas: mi Yo, las cosas buenas de la vida, a todos los niveles.

Un buen vino, mejora con el paso del tiempo, y yo estoy mejorando y fortaleciéndome día a día.

Así es como vislumbro mi evolución. Estoy orgullosa con el caldo final. Y aún me quedan otros muchos caldos por elaborar.

Este es un regalo para los escépticos, los desconocidos, los buscadores, los inconformistas, los que buscan respuestas……”

Gracias Begoña por compartir este relato.