Desarrollo, de bellota a roble

Hace un año empecé a hacer coaching a un Gerente de una empresa que la compone 156 personas, después continué con su Comité de dirección.

Como me dice Ignacio, su Gerente, esto les ha marcado un antes y un después.

Estos últimos dos meses les he estado acompañando a trabajar su visión .

Han sido unas jornadas fascinantes , enriquecedoras y fructíferas.

Han conseguido una visión que incita a las personas a pensar que forman parte de una empresa especial, y dejar de ser un concepto “hueco”, despojado de todo contenido (como es habitual).

El problema es que muchos supuestos líderes tienen visiones personales que nunca se convierten en visiones compartidas ( no las trabajan con sus equipos y no las comunican ), que estimulen y den un sentido al trabajo que realiza la organización.

Ahora toca el trabajo de comunicar y seguir haciendo vivir coherentemente en el día a día esa visión y esos valores.
En cualquier caso, la visión de la compañía debe ir cambiando en función de la realidad que la envuelve . Si no es así, la visión se puede convertir en una gran barrera al aprendizaje y al cambio.

Ver estos cambios en la empresas me llenan de satisfacción, contribuir a que personas , equipos y organizaciones se desarrollen me apasiona.

Y como dice uno de mis referentes en Coaching John Whitmore. ” Somos similares a una bellota, que contiene en su interior todo el potencial para convertirse en un majestuoso roble. Necesitamos alimento, estímulo y luz para crecer, pero el roble ya se encuentra en nuestro interior”.